Cogimos a una autoestopista suiza, Alexandra, que nos acompañó por los fiordos del este hasta el lago Jökulsarlón, donde ella siguió su camino y nosotros contemplamos la belleza del glaciar Vatnajökull desprendiendo casquetes de hielo que, incluso llegan hasta el mar, a escasos 500 metros.
En sus frías aguas (2ºC) viven focas, las cuales nadan y juegan para el regocijo de quienes estamos allí.
Hoy dormiremos en una granja más allá de Vik, pero antes nos detuvimos a visitar cascadas como la de Skogarfoss, la playa de Reynisfjara y el acantilado de Dyrholaey; en estos dos últimos lugares pudimos ver a los frailecillos o puffins.

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