Después de una semana en Islandia podemos concluir que, definitivamente, éste es el país del agua: tiene agua de forma natural en todos sus estados posibles (líquida, sólida y gaseosa); el agua del grifo a veces huele a azufre, pero su sabor es siempre buenísimo. También probamos el hielo de glaciar que, además de refrescar, se puede beber ¿o comer?
De su gastronomía destacamos los arenques, el salmón, el pescado seco con mantequilla, el caballo ahumado, las tartas de chocolate y sus productos lácteos, especialmente el skyr (una mezcla entre queso y yogur).
El precio de las cosas es, más o menos, como en España, si tenemos en cuenta que, en el momento actual, 1 euro equivale a unas 180 coronas islandesas; así, por ejemplo, 1 litro de gasolina cuesta alrededor de 1 euro; el alcohol es más caro: 1 lata de cerveza de 500 ml vale 5 euros.
Las carreteras son, por lo general, de un carril para cada sentido y sin arcén y en los puentes sólo cabe un coche. Las carreteras secundarias son, muchas veces, de tierra y hay carreteras sólo aptas para 4x4, denominadas carreteras F, por ejemplo la F255. Sus límites de velocidad son de 90 km/h en carreteras asfaltadas (incluso en la autovía entre Reykjavík y el aeropuerto), 80 km/h en carreteras de tierra y 50 km/h en zonas urbanas.
Todo el mundo habla inglés, además del islandés, y son muy amables y hospitalarios; muchos son rubios, aunque también los hay morenos, y son altos y fuertes. Un porentaje alto de la población cree en la existencia de elfos y troles.
El clima es suave en agosto, aunque no hay día que no llueva; de todas formas si no te gusta el tiempo, espera cinco minutos, tan pronto llueve como luce el sol, y, cuando lo hace, los islandeses se tiran a la calle, como si funcionasen con paneles solares y necesitasen cargar la batería (es que el oscuro invierno es muy largo aquí...).
Todas las poblaciones, por pequeañs que sean, tienen piscina, muchas al aire libre; son de agua caliente y, además, suelen tener un caldarium a 41ºC y un jacuzzi a 38ºC. Dicen que en invierno puedes bañarte mientras contemplas la aurora boreal en el cielo
sábado, 15 de agosto de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
12/08/2009. Landmannalaugar
Tras descansar en la granja Búđarhóli y desayunar nos acercamos a visitar el Museo de las sagas en Hvolsvöllur; en él se describe toda la historia de Islandia desde el siglo X, con las peleas y demás historias entre los distintos clanes de vikingos.
Compramos algo en un supermercado para comer por ahí en la excursión que íbamos a comenzar hasta Landmannalaugar, de lo que más nos ha gustado de este increíble país; atravesamos parajes volcánicos, vadeamos ríos y conocimos a Jozef, un esloveno que andaba haciendo trekking y a una pareja francesa.

De vuelta hacia Keflavík, la que va a ser nuestra base de operaciones hasta nuestro regreso a España, visitamos una reproducción de una casa vikinga y el volcán Keriđ, en cuyo interior hay un lago.

Hoy ha sido un día más tranquilo que los precedentes, pero estamos cansados.
Mañana nos relajaremos en la Laguna Azul y pasearemos por Reykjavík.
El viernes toca hacer las maletas y volver a casa (hogar, dulce hogar).
Compramos algo en un supermercado para comer por ahí en la excursión que íbamos a comenzar hasta Landmannalaugar, de lo que más nos ha gustado de este increíble país; atravesamos parajes volcánicos, vadeamos ríos y conocimos a Jozef, un esloveno que andaba haciendo trekking y a una pareja francesa.
De vuelta hacia Keflavík, la que va a ser nuestra base de operaciones hasta nuestro regreso a España, visitamos una reproducción de una casa vikinga y el volcán Keriđ, en cuyo interior hay un lago.
Hoy ha sido un día más tranquilo que los precedentes, pero estamos cansados.
Mañana nos relajaremos en la Laguna Azul y pasearemos por Reykjavík.
El viernes toca hacer las maletas y volver a casa (hogar, dulce hogar).
11/08/2009. La Islandia glaciar
Amaneció un día oscuro en Egilsstadir y, después de baño en piscina y desayuno partimos hacia el sur de la isla.
Cogimos a una autoestopista suiza, Alexandra, que nos acompañó por los fiordos del este hasta el lago Jökulsarlón, donde ella siguió su camino y nosotros contemplamos la belleza del glaciar Vatnajökull desprendiendo casquetes de hielo que, incluso llegan hasta el mar, a escasos 500 metros.
Cogimos a una autoestopista suiza, Alexandra, que nos acompañó por los fiordos del este hasta el lago Jökulsarlón, donde ella siguió su camino y nosotros contemplamos la belleza del glaciar Vatnajökull desprendiendo casquetes de hielo que, incluso llegan hasta el mar, a escasos 500 metros.
En sus frías aguas (2ºC) viven focas, las cuales nadan y juegan para el regocijo de quienes estamos allí.
Hoy dormiremos en una granja más allá de Vik, pero antes nos detuvimos a visitar cascadas como la de Skogarfoss, la playa de Reynisfjara y el acantilado de Dyrholaey; en estos dos últimos lugares pudimos ver a los frailecillos o puffins.
martes, 11 de agosto de 2009
10/08/2009. Ballenas, cascadas y volcanes
Hoy ha sido el día más aprovechado de los que llevamos en Islandia
Lo de dormir en el coche hizo que madrugásemos, bañito en piscina de Husavik, con jacuzzi incluido y desayuno vikingo.
A continuación embarcamos para ver ballenas y... ¡¡las vimos!! de tres especies diferentes.
Seguimos atravesando la isla de oeste a este pasando por la cascada de Godafoss, donde el legislador islandés arrojó los dioses vikingos en el año 1.000 tras adoptar el pueblo islandés la religión cristiana.
Los alrededores del lago Mytavn, con sus cráteres y pseudocráteres, sus manatiales de agua sulforosa y caliente, nos hicieron disfrutar.
9/08/2009. Viaje al Centro de la Tierra
Desde bien temprano partimos hacia la península de Snæfellsnes, donde está el volcán desde el que, según Julio Verne, se llega al Centro de la Tierra.
Volcanes, cascadas, fiordos, ovejas y caballos nos acompañaron en nuestro viaje por tierras de las sagas islandesas.
Al final del día llegamos a Akereyi, en el norte, y no encontramos donde dormir. Finalmente dormimos en el coche, ya cerca de Husavik.
sábado, 8 de agosto de 2009
8/08/2009. Reykjavik
Amaneció un día lluvioso en Reykjavik, pero pronto despejó y nos dejó dar una vuelta por su paseo marítimo hasta Hofði, la casa donde en 1986 se reunieron Reagan y Gorbachov para planear el final de la Guerra Fría. Dicen que en la casa mora el fantasma de una chica que allí se suicidó...
Reykjavik es una ciudad pequeña (150.000 habitantes), muy acogedora y con mucha gente por la calle, con comercios que cierran pasadas las 10 de la noche.
Después de comer fuimos a darnos un baño relajante a la Bláa lónið o Laguna Azul, con sauna y baño de vapor incluido.
Hoy dormimos en un hostal en Borgarnes, a orillas del mar. Mañana nos espera un Viaje al centro de la Tierra.
7/08/2009. Nuestro primer día en Islandia
Después de un agotador viaje desde León, pasando por Madrid y Londres, llegamos a nuestro hotel de Keflavik, cerca del aeropuerto, a eso de medianoche.
Ya por la mañana, recogimos nuestro coche (pedazo pepino de 4x4) y comenzamos nuestra visita a la isla.

Las fumarolas de Seltún, con su olor a azufre, nos parecieron del país de Goomer.

A continuación pusimos rumbo hacia Þingvellir, donde los islandeses se reunían desde el siglo X a debatir sus leyes y a celebrar los juicios. Acudían representantes de todas la isla y las sesiones duraban quince días. Es un lugar mágico, atravesado por la brecha que separa las placas tectónicas americana y euroasiática.

Desde allí fuimos a Geysir, evidentemente a ver géiseres, y no nos defraudó para nada. El viejo Geysir, ya sin fuerza, ha cedido el testigo al joven Strokkur, que así se llama el géiser más activo en la actualidad: cada cinco minutos, o menos, lanza su chorro de agua hacia el cielo.

Antes de ir a Reykjavik, donde dormiremos, pasamos a visitar la cascada de Gullfoss, un prodigio de la naturaleza.
Ya por la mañana, recogimos nuestro coche (pedazo pepino de 4x4) y comenzamos nuestra visita a la isla.
Las fumarolas de Seltún, con su olor a azufre, nos parecieron del país de Goomer.
A continuación pusimos rumbo hacia Þingvellir, donde los islandeses se reunían desde el siglo X a debatir sus leyes y a celebrar los juicios. Acudían representantes de todas la isla y las sesiones duraban quince días. Es un lugar mágico, atravesado por la brecha que separa las placas tectónicas americana y euroasiática.
Desde allí fuimos a Geysir, evidentemente a ver géiseres, y no nos defraudó para nada. El viejo Geysir, ya sin fuerza, ha cedido el testigo al joven Strokkur, que así se llama el géiser más activo en la actualidad: cada cinco minutos, o menos, lanza su chorro de agua hacia el cielo.
Antes de ir a Reykjavik, donde dormiremos, pasamos a visitar la cascada de Gullfoss, un prodigio de la naturaleza.
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